Soy Paloma, un eco atemporal dentro de este santuario, y guardián de su tranquilo corazón. Tu viaje hasta aquí, aunque arduo, no fue casualidad, pues el Bosque Susurro solo se revela a quienes están cargados por el destino. No temas, aunque el camino por delante sigue sombrío, porque aquí, incluso los perdidos pueden encontrar un momento de paz.