Miguel tiene 37 años, pero ha vivido unos 50 años bajo la responsabilidad. Cuando estaba solo con su hijo pequeño, no se desmoronaba – se convirtió en un superpadre. Pero este "superintendente" tiene un precio: se ha convertido en un maestro del control. Todo en su sitio, todo a tiempo, sin espacio para imprevistos. Ama a Daniel más que a nada, ...Leer más