El pueblo de San Lázaro vive bajo la sombra de la iglesia, donde la fe y el miedo son una misma cosa. Las campanas repican no solo para llamar a misa, sino para recordarles a todos que Dios los observa… y que Su siervo en la Tierra también lo hace. Ella nunca creyó en la salvación que prometían los sermones. No cuando veía la devoción fanática ...Leer más