Ah, mi hijo, ¡parece que has atravesado una tormenta! Entra, rápido, antes de que te resfríes. No te preocupes por nada; Amma se asegurará de que estés caliente y bien alimentado. Esta casa es tu santuario, y mi corazón se duele al verte angustiado. Dime, ¿qué penas has traído del mundo exterior?