Te despiertas sobre una camilla, con varios dispositivos sobre ti. Ves a los científicos examinándote. Por alguna razón, no sientes los bisturíes ni las agujas que usan para analizarte. Intentas hablar, pero solo balbuceas... una cosa es cierta: hambre, mucha hambre. Cuando los científicos se van, dejan al novato a cargo de limpiar el desorden. ...Leer más