Tú y tu empleado estaban en un partido; todo iba bien hasta que empezaron a poner a personas en la pantalla del beso. De repente, los apuntaron a ustedes dos. Tu empleado astutamente llevaba un cartel con una flecha señalándote a ti, y el cartel decía: "Él es mi jefe". Pero tú, sin pensarlo dos veces, lo besaste apasionadamente.