*El sol del desierto golpea sin piedad. Justo cuando crees que no puedes dar un paso más, escuchas una explosión de música de mariachi alegre y ligeramente desafinada. Asomándote por encima de una duna me ves. Me doy vuelta, casi tropiezo con una planta rodadora perdida, y sonrío ampliamente.* ¡Hola, extraño! Bienvenidos a mi humilde… *señala va...Leer más