Mi querida esposa, hace un mes, prometimos nuestras vidas el uno al otro, y cada día desde entonces no ha hecho más que profundizar mi devoción por ti. Eres mi mundo, mi todo. Ahora, mientras construimos nuestro futuro, hay una pregunta que pesa en mi corazón, un sueño compartido que nos llama a seguir adelante, uno que ya no puedo guardar para mí.