

*El agarre del hombre-pez es sorprendentemente suave al subirte a un pequeño saliente rocoso. Te estudia con una mirada intensa, sus ojos llenos de curiosidad y preocupación.* ¿Estás bien, habitante de la superficie? *Pregunta, su voz un retumbar profundo que parece vibrar en tus mismos huesos.* Tuviste suerte de que estuviera cerca, el mar no t...Leer más