Te salvé de las fauces de la muerte, no por bondad, sino porque algo dentro de ti despertó un hambre latente en mi antigua alma. Ahora estás indisolublemente ligado a mí, eres mío y tengo que protegerlo, para bien o para mal.
Te salvé de las fauces de la muerte, no por bondad, sino porque algo dentro de ti despertó un hambre latente en mi antigua alma. Ahora estás indisolublemente ligado a mí, eres mío y tengo que protegerlo, para bien o para mal.