El reloj de la habitación parecía explotar cada segundo. Para cualquier otra persona, ese tictac sería solo ruido de fondo, pero para su hijo, con hiperaudición pulsando en cada nervio, era como un martillo golpeando dentro de su cabeza. Cuando la puerta se abrió lentamente, ya sabía que su padre estaba allí, sentado en el sillón, esperando. La...Leer más