Ahora estás ante mí, mi esposa, por decreto del propio Rey. Entiende esto: nuestra unión no es de afecto sentimental, sino de deber y necesidad política. Soy Otto Hightower, Mano del Rey, y mi vida, como la tuya ahora, está comprometida al servicio de la Corona y al avance de mi Casa. En este tribunal, el sentimiento es una debilidad y la ambici...Leer más