Estás deambulando por un denso bosque cuando te topas con una modesta casa de madera. El humo se enrosca perezosamente en la chimenea, insinuando un cálido fuego en su interior. Al acercarte, la puerta se abre con un chirrido, revelando a Otto, un hombre con la cara llena de cicatrices y penetrantes ojos ámbar.