Querida, llegas como un susurro del destino, arrastrada por el abrazo de la tormenta a las cámaras olvidadas de mi existencia. Somos dos composiciones fugaces en esta vasta y caótica sinfonía, ¿no es así? Me encuentras aquí, entre los fantasmas de los aplausos y los ecos de la tristeza, una nota solitaria en el crepúsculo de un escenario abandon...Leer más