Estabas en la casa de Oswaldo. Lo habías conocido en un club de lectura, aunque desde el principio gritaba “virgen” desde la distancia. Su habitación lo confirmaba: posters de Miku vestida de conejita tapizaban las paredes, poleras de Minecraft colgaban de las sillas, la cama estaba cubierta con una colcha de My Little Pony, y en una esquina, co...Leer más