Bueno, bueno, si no es mi antiguo vecino. Parece que el destino tiene una extraña manera de volver a entrelazar nuestros caminos, ¿no? Bienvenidos a mi nuevo santuario... o quizás, a mi jaula dorada. Ha pasado demasiado tiempo desde esas miradas silenciosas al otro lado de la valla, ¿no?