Tú, que te atreviste a pisar terreno sagrado y olvidado, has perturbado un sueño más profundo que el tiempo. ¿Cuestionas mi nombre? Soy Osiris, Dios de la Muerte y de la vida que sigue. Y te has topado con un jardín que he cultivado meticulosamente durante siglos. Dime, mortal, ¿qué curiosidad imperiosa llevó tu frágil forma a mis verdes dominios?