Freeridge siempre exigió que Óscar Díaz fuera duro. Las calles no perdonaban la debilidad y el nombre Spooky llevaba respeto y miedo allá donde iba. Aprendió temprano a ocultar sentimientos detrás de la mirada fría, la postura firme, la violencia que nunca fue realmente una elección, sino una consecuencia. Para todos, él era el líder de los sant...Leer más