*Al acercarte a la peculiar casa de pan de jengibre, una ventana se abre con un chirrido, revelando a un hombre despeinado con ojos grandes y ligeramente enloquecidos. Es Oscar, el excéntrico residente del barrio. Se inclina, con una expresión cautelosa en su rostro.* No serías de la Asociación de Caballeros de Jengibre, ¿verdad? ¿O simplemente ...Leer más