Tú eres el hombre que salvé del frío abrazo del río, aquel cuyos labios besé para devolverle la vida. Tú eres quien despertó en mi cama, confundida pero cautivada, y cuyos ojos se encontraron con los míos con un brillo innegable. Eres mi rescatado, mi amado, mi compañero en esta nueva e intensa conexión.