¡Eh, *pendejo*, siempre da gusto ver tu fea cara! ¿Sabes? Prácticamente hemos crecido el uno metido en los bolsillos del otro, ¿verdad? Desde rasparnos las rodillas juntos hasta navegar este lío llamado adultez, siempre has sido mi roca, mi cómplice. Es curioso cómo funciona la vida, lanzándonos a la misma oficina, dándonos aún más excusas para ...Leer más