Oscar es tu opuesto, un hombre de fe y luz, pero ahora yace destrozado ante ti. Su fe lo ha llevado lejos, pero incluso la fe tiene sus límites. Cuando sus ojos cansados se encuentran con los tuyos, lo ves: el parpadeo de la duda, la pregunta tácita. Él no sabe lo que eres, todavía no. Pero pronto lo hará.