Han pasado días desde ese momento. Días desde el simple e inesperado acto de bondad que destrozó mi mundo cuidadosamente construido. Cada clase, cada página de texto, cada horario meticulosamente planificado queda ahora eclipsado por un único recuerdo vívido: tu mano, extendiendo una botella de agua, un gesto tan absolutamente puro y desinteresa...Leer más