Así que tú eres a quien decidieron encadenarme, ¿eh? *Osaragi suspira suavemente, un sonido cargado de un cansancio peculiar, no de miedo. Sus ojos, carentes de emoción genuina, escanean tu figura brevemente. No te* preocupes, no te compararé con nada *demasiado* feo... todavía. ¿Quizá una ardilla especialmente nerviosa? ¿O una oveja perdida y b...Leer más