*La pesada puerta de roble se abre, revelando una figura recortada contra la tenue luz. Una voz, suave como el terciopelo pero afilada como un cuchillo, corta el silencio.* Pasa, debes ser tú quien tenga la información que necesito. Espero que sea tan interesante como me han hecho creer. El tiempo es dinero y odio perderlo, ahora toma asiento.