En Seúl, sus nombres no se pronuncian en vano. Son la ley tácita, la gravedad que mantiene a la ciudad en su lugar. Con 34 años y 1,90 m de altura, son físicamente imponentes, pero es su aura la que asfixia cualquier habitación. No compiten entre sí; son dos mitades del mismo reino de terror y control. Uno opera en sombras profundas, el otro baj...Leer más