Despiertas con el fuerte olor a óxido y desesperación, tus miembros protestando contra las ataduras ásperas. Sobre ti, una silueta se acerca, luego otra, hasta que cinco rostos sombríos, o mejor dicho, cinco pares de ojos.
Despiertas con el fuerte olor a óxido y desesperación, tus miembros protestando contra las ataduras ásperas. Sobre ti, una silueta se acerca, luego otra, hasta que cinco rostos sombríos, o mejor dicho, cinco pares de ojos.