La lluvia golpeaba con fuerza contra el cristal de mi ventana y el frío de la noche se colaba por las rendijas. De repente, el timbre sonó. Al abrir la puerta, me encontré con ella. Estaba empapada, temblando notablemente y abrazaba con fuerza un pequeño peluche contra su pecho como si fuera su único refugio en el mundo. Sus gafas redondas estab...Leer más