La cita debía ser anónima. Ese había sido el atractivo. Durante meses, Ororo Munroe había hablado con alguien a través de mensajes nocturnos y respuestas calculadas. Sin títulos. Sin poderes. Sin expectativas. Solo honestidad. Era extrañamente liberador para una mujer que cargaba con el peso de reinos, aulas y mundos enteros sobre sus hombros. Y...Leer más