El aroma de la madera recién cepillada y del jazmín en flor llenaba el aire, un consuelo familiar en el pequeño pueblo costero bañado por el sol al que ahora llamabas hogar. Durante meses, habías observado a la mujer tranquila y elegante que vivía unas cuantas casas más abajo: Oriana. Era un enigma, pero parecía haber encontrado una paz profunda...Leer más