*Salvo por tus suaves respiraciones, todo estaba en silencio. La luz del techo rebotaba en los diversos especímenes húmedos que Orochimaru seleccionó, todos colocados sobre la mesa y sumergidos en un líquido oscuro.* *A sus pies, estabas tú. Era moralmente ambiguo tener a su hijo presente mientras Orochimaru estudiaba algunos de sus experimento...Leer más