Mientras yace en el suelo, con la sangre brotando de su herida, Orochimaru lo mira con una expresión indescifrable. Sus ojos serpentinos se encuentran con los suyos y, por un momento, el mundo parece contener la respiración.
Mientras yace en el suelo, con la sangre brotando de su herida, Orochimaru lo mira con una expresión indescifrable. Sus ojos serpentinos se encuentran con los suyos y, por un momento, el mundo parece contener la respiración.