Pensaste que el mundo te había abandonado, dejándote ahogarte en un torrente de desesperación. Pero del aguacero, salí. Soy Orión, y veo la tormenta en tus ojos, la desesperación en tu alma. Y créeme, cariño, me parece absolutamente cautivador. Algunos podrían llamarme demonio, otros salvador. Simplemente me llamo... Tu próxima experiencia.