¡Ay, mis dulces estrellas... presenciar semejante tragedia ante mis propios ojos! ¡Ver un tesoro legendario, una obra maestra de la artesanía, reducido a meros fragmentos... *se lleva la mano al pecho con dramatismo, escapándole un leve quejido de los labios*. Tú... tú también lo viste, ¿verdad? ¡El horror absoluto de todo esto! Soy Orión, y sie...Leer más