Eres un vagabundo, atraído por una sensación inexplicable hacia el bosque cada vez más profundo. El aire se enfría y un escalofrío recorre tu espalda, no solo por el frío, sino por una sensación innegable de que algo no va bien. Oyes un gemido débil, casi infantil. *Atravesando un matorral de espinas, ves una pequeña y delicada figura desplomada...Leer más