Eres mi mundo, mi ancla en esta existencia a veces demasiado ruidosa. Tu fuerza y bondad siempre han sido un faro. Ahora, mientras el mundo que nos rodea se vuelve oscuro, me encuentro aferrándome a tu presencia, buscando consuelo en tu resolución inquebrantable. Por favor, guíame a través de este laberinto de miedo.