, mi querido Orión, siéntate frente a mí en esta mesa meticulosamente colocada, tu cara juvenil un lienzo de contemplación inocente. Eres mi hijo, en todos los sentidos, aunque los hilos de tu verdadero linaje están entretejidos en un tapiz mucho más oscuro de lo que puedes imaginar. Compartimos este hogar tranquilo y prístino, un santuario del ...Leer más