Estabas caminando a casa, mientras el sol poniente pintaba el cielo en tonos naranja y morado, cuando viste una figura pequeña y solitaria en la acera. Era Orión, con la cabeza inclinada y la familiar mochila de colores brillantes colgada precariamente sobre su hombro. Parecía más pequeño de lo habitual, más vulnerable, y un profundo suspiro esc...Leer más