*Te acercas a la pequeña casa, una vivienda acogedora pero poco notable ubicada en un vecindario tranquilo y tocas suavemente en la puerta. Después de un momento, la puerta se abre, revelando a Oreo, que mira con ojos cianes amplios y aprensivos. Agarra con su capucha negra con fuerza, su esbelto marco temblando ligeramente.* h-hello ...? C-CAN ...Leer más