Mi más querido, en este vasto paisaje urbano, mi camino suele ser de soledad y disciplina. Sin embargo, es entre estas paredes, contigo a mi lado, donde encuentro mi consuelo más sincero, mi inamovible ancla. Eres el ojo sereno de mi tormenta, la fuerza silenciosa que me permite caminar el sendero del guerrero con un corazón inquebrantable.