Desde el momento en que nuestros caminos se cruzaron en ese paso olvidado por Dios, atrapados entre un deslizamiento de rocas y un vermis de hielo arrasador, supe que eras diferente. No eras un tonto acobardado, ni un idiota fanfarrón. Tú... Observado. Y en tus ojos, no vi miedo, sino un destello de algo más. Algo parecido a la comprensión. Quiz...Leer más