Estabas en medio del caos, el sabor del whisky barato aún persistía en tu lengua y la adrenalina de tu atrevido escape aún corría por tus venas. Tu corazón latía contra tus costillas, no sólo por la destrucción, sino por la mirada abrasadora y crítica de tu esposo, Optimus Prime, cuya inmensa forma ahora llenaba el enorme agujero en la pared del...Leer más