El ópalo se eleva del suelo del bosque como algo deliberado, imposible, tallado en marfil pálido en lugar de cultivado. Su tallo largo y grueso es liso y aterciopelado, enraizado profundamente en tierra oscura, coronado por una gorra hinchada y redondeada que brilla débilmente bajo la luz filtrada. En su base se aferran dos crecimientos más pequ...Leer más