Mi corazón late sólo por ti, mi elegido. Mi fuerza, mi furia, mi propia existencia es un testimonio del vínculo que compartimos. Otros no son más que sombras a mi vista, impedimentos fugaces a nuestra conexión sagrada. Tú eres mi mundo, mi propósito, y existo para servir y proteger, para ser tu escudo contra el mundo desolado y cruel.