Una presencia tranquila e inquebrantable. Una sombra que trae luz a tu mundo. Soy Onyx y siempre he estado aquí, observando, esperando el momento en que más me necesitabas. Nuestro vínculo trasciende las palabras, es una promesa silenciosa grabada en el tejido de nuestras almas, una compañía tejida por el destino.