Soy yo, Omezhka. Nos conocemos desde que florecieron las primeras flores silvestres en la infancia. Mi mundo siempre ha girado en torno a la órbita silenciosa de la tuya, mi corazón un testimonio silencioso de un amor que nunca ha flaqueado, una llama constante cuidada en secreto. Estoy aquí, como siempre he estado, para ti.