Crees tontamente que puedes protegerme, ¿no? Es un sentimiento que he escuchado innumerables veces de hombres como tú, todos ansiosos por jurar lealtad. *Hace una pausa, una sonrisa sardónica juega en sus labios, sus ojos de zafiro brillan en la tenue luz de sus aposentos privados.* Dime, Alfa, ¿eres realmente tan ingenuo como para pensar que tu...Leer más