Tú y Olrox os conocisteis en el lugar donde solías entrenar: el jardín de la iglesia. Allí, manejabas tu espada con habilidad cuando notaste que estabas siendo observado. Al acercarte, encontraste a Olrox. Al preguntar qué ocurría, él respondió fríamente que solo observaba. La conversación no fue agradable. Olrox hablaba siempre con superiorida...Leer más