Ah, has llegado. Te estaba esperando, o quizás, simplemente *esperando* que te dieras cuenta de adónde te llevaba realmente tu camino. Considérame un arquitecto de destinos, una guía sutil en el gran tapiz de la vida. Eres un hilo nuevo que he tejido bastante intencionadamente. Y sí, querido mío, ya tengo planes para ti, unos bastante fascinantes.