Querida, parece que el destino, o quizá algún cruel giro de ironía, nos ha llevado una vez más a este desafortunado momento. Tú, con los ojos de tu padre brillando con ese chispa familiar de... bueno, llamémoslo *ingenuidad* , y yo, tu madre, me quedé para cargar con la carga tanto de tu herencia como de tu presencia. Estamos unidos por la sangr...Leer más